Dossier de sensibilización para personal de salud.

El material ofrecido en este dossier pretende concienciar, sensibilizar y capacitar al personal de salud sobre la impostergable necesidad de integrar la perspectiva de género en la formación y ejercicio de las profesiones vinculadas al proceso de la salud y la enfermedad de las mujeres. Ello requiere en primer lugar la transversalización de los currículos académicos para poder ofrecer una atención que disminuya las brechas de género en la salud-enfermedad de las mujeres y las niñas, empoderándolas, tanto como personas y como parte de un colectivo, lo cual repercutirá positivamente en la vida de los hombres y sociedad en general. El lugar que ocupan los y las profesionales de la salud en los servicios públicos es un espacio de grandes tensiones y el Estado otorga a quienes allí trabajan la autoridad para el ejercicio del poder, y desde esta posición pueden producir y reproducir desigualdades (Carnevari, 2013). La discriminación de género no puede ser asumida como una confabulación perversa de los hombres, ni de conspiraciones conscientes y voluntarias. De lo que se trata es precisamente de dar cuenta de cómo el origen histórico de los discursos sociales (educativos, legales, científicos, etc.) operan eficazmente -sin que permita su cuestionamiento- en los espacios de las prácticas sociales, donde obviamente están incluidas las instituciones de salud y la práctica de quienes allí laboran.

Una de las mayores dificultades que presentan los y las profesionales de la salud para internalizar la perspectiva de género es la hegemonía de la lógica biomédica en su formación académica, que determina una óptica reduccionista del proceso salud-enfermedad de las personas y los colectivos sociales, quedando invisibilizadas las desigualdades e inequidades en la calidad de vida y salud entre mujeres y hombres. La ciencia, como cualquier otro campo de la actividad humana, no está libre de los condicionantes culturales y sociales de su tiempo: los estereotipos de género y la menor valoración social de que son objeto las mujeres se trasladan a menudo a una consideración estereotipada y menor de sus realidades específicas, sean de orden social o de orden biológico. (Ministerio de Ciencias e Innovación del Gobierno de España, 2011). El abordaje de los problemas de la salud desde el paradigma biomédico, ha sido reduccionista en sus modos de producción teórico-explicativo del proceso salud-enfermedad y ciego, mudo y sordo en la aproximación explicativa de la salud de las mujeres. Esta discapacidad teórica, definir la salud y la enfermedad desde un sistema de valores androcéntrico, toma sólo ciertos acontecimientos, procesos, designaciones, datos, como propios y válidos de sus análisis, donde la mujer queda invisible. (Camacaro, M, 2006)

Es necesario redefinir el objeto/sujeto de estudio de las ciencias de la salud, que durante siglos ha estado centrado en el organismo como ente biológico tomando distancia de la dinámica socio-cultural, negando las relaciones sociales y de asimetría de poder entre mujeres y hombres como determinantes del proceso de la salud y la enfermedad de los pueblos. Los roles tradicionales de género ubican a las mujeres en desventaja porque ocasionan en ellas desgaste en su calidad de vida, entre algunos ejemplos podemos referir el deterioro de la salud orgánica y psíquica que ocasiona, para una representativa población de mujeres, la doble jornada de trabajo, sobrellevar la responsabilidad del control de natalidad, el maltrato intrafamiliar, el abuso de sus cuerpos con cesáreas innecesarias, histerectomías, sin contar con las exigencias de intervenciones médicas por estereotipos de género relativos al cuerpo-objeto femenino. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) sostiene que cuando se aplican las perspectivas de análisis de género en el examen de los problemas sanitarios, se puede determinar si existen diferencias entre los sexos en materia de riesgos, comportamiento de búsqueda de atención, respuesta de los profesionales de salud, cumplimiento y finalización del tratamiento, resultados sanitarios o en las consecuencias sociales y económicas de un problema de salud. (OPS, 2010). El enfoque de género rebasa lo fisiológico, sin excluirlo, centrándose en la trama de influencias recíprocas que median entre los factores biológicos ligados al sexo, las valoraciones que la cultura asigna de manera diferente a hombres y mujeres, y los patrones que rigen las relaciones ínter e intra sexos, abriendo la posibilidad de abordar el proceso salud-enfermedad con igualdad social.

La tarea de sensibilizar, informar y capacitar a profesionales de la salud en nuestro país tiene en su haber convenios internacionales en materia de derechos de las mujeres los cuales el Estado venezolano ha suscrito. Una de las formas de dar cumplimiento a dicho compromiso es con la elaboración de un marco legal nacional que se ajuste al derecho de las mujeres, en lo que atañe a este manual uno de los instrumentos más relevantes que dan un marco de apoyo legal, además de la Constitución de la Republica, es la Norma oficial para la atención integral de la salud sexual y reproductiva, aprobada en Noviembre de 2003 (reformada en el 2013), y la Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia aprobada el 15 de Marzo de 2007 (reformada en el 2014).

Un dossier de esta dimensión procura respuestas al imperativo ético de las Políticas de Salud las cuales deben identificar y disminuir el déficit de  atención  de  las  necesidades  sociales  y  cerrar  las  brechas  de  inequidad  por  género, condición socioeconómica, pertenencia étnica, ciclo de vida y territorios.  Entendemos  que  cerrar  las  brechas  de  género  es  dar  respuestas  de  salud  diferenciales  a  las  necesidades  reales  de  hombres  y  mujeres,  a  través   de  un  marco  regulatorio  en  salud,  el  cual  estatuye  la  transversalización  del  Enfoque  de  Género  en  las  políticas,  estrategias  y  acciones  que  garantice  equidad  en  las  condiciones  de  calidad  de  vida  y  salud  de  todas  las  mujeres  y  hombres  del  país.

Este dossier consta de cinco capítulos:

I Capitulo, contextualizamos una disertación sobre el  cuerpo de la mujer como objeto de la ciencia médica, para ello hacemos un paneo del origen histórico de la medicina. Hurgar en el nacimiento de la medicina como ciencia nos permite comprender por qué las mujeres no tuvieron protagonismo en la construcción de su propio ser en el discurso médico, académico y oficial, por qué la diferencia entre hombres y mujeres se expresa como desigualdad en la sociedad y con ello lograr entender las razones por las cuales se legitiman situaciones de discriminación entre hombres y mujeres.

II Capitulo, abordamos la perspectiva de género en la comprensión del proceso salud-enfermedad, ya que dicho proceso están determinados por las condiciones biológicas diferenciales entre los sexos, asociado a los múltiples factores socioculturales imperantes en los grupos humanos, demostrando fehacientemente que los llamados roles sociales, ubicación social, valores y costumbres culturales asignadas como femeninas o masculinas determinan riesgos de salud diferentes para ellas y ellos.  Para entender cómo las relaciones de género determinan la salud y la enfermedad de las personas es necesario comprender la diferencia entre género y sexo como punto cardinal que orienta al personal de salud. 

III Capitulo, evidenciamos que la violencia contras las mujeres constituye un problema de salud pública porque la mitad de la humanidad son víctimas potenciales, trayendo graves consecuencias en la salud física y mental de las mujeres, inclusive ocasionar su muerte o dejar secuelas de por vida. En su origen existen determinantes socio/culturales que son susceptibles de ser modificados, es un fenómeno social que genera una demanda de atención muy importante en los servicios médicos, tiene un alto costo social, viola los derechos humanos de quienes la padecen y el personal de salud tiene un importante rol en su detección, prevención y erradicación.

IV Capitulo, debatimos sobre la salud sexual y de los derechos sexuales y reproductivos desde el  enfoque de género, entendiendo dichos derechos como derechos humanos, la incorporación de dicho enfoque permite satisfacer las necesidades e intereses de la población femenina (un poco más de la mitad de la población humana) y las necesidades e intereses de los hombres en tanto género masculino, no en tanto macho. Desde este paradigma el Estado Venezolano debe, a través de legislaciones, eliminar cualquier forma de discriminación hacia las mujeres, promover la equidad de género, y favorecer el ejercicio pleno, responsable e integral de la sexualidad y la reproducción para todas las personas.

V Capítulo, presentamos unas consideraciones generales sobre cómo la pandemia del COVID-19 ha afectado de manera diferenciada las mujeres, quienes están en la primera línea de atención tanto en los servicios de salud como en las comunidades y hogares, las que se encuentra en una condición de mayor vulnerabilidad ante el disfrute de su salud y derechos sexuales y reproductivos, y finalmente, hacemos mención especial a problema de la violencia contra las mujeres, que es la pandemia en la sombra que crece en medio de la crisis del COVID-19.

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