
Venezuela sigue teniendo una de las tasas más elevadas de embarazos en adolescentes de Latinoamérica, aunque está distribuida de forma desigual en el país: la mayoría de los casos se registran en las zonas más empobrecidas de áreas urbanas pero sobre todo en zonas rurales y comunidades indígenas.
Así lo afirmó la psicóloga clínica, feminista y coordinadora general de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (AVESA), Magdymar León, quien además indicó que del total de embarazos en estas poblaciones, el 60% se corresponde a madres entre los 12 y los 18 años.
«Esto quiere decir que las posibilidades de las adolescentes pertenecientes a estos grupos para controlar su reproducción están bastante limitadas», declaró Léon en entrevista con el periodista Eduardo Rodríguez Giolitti para el programa A Tiempo de Unión Radio, donde también alertó que en los casos de embarazos infantiles (menores de 12 años) existe mayor vinculación con situaciones de abuso sexual donde las niñas son las víctimas.
La importancia de la Educación Sexual Integral
Desde la perspectiva de Magdymar León, la formación en materia de Educación Sexual Integral (ESI) podría hacer la diferencia. «La sexualidad es una dimensión humana importantísima pero no es algo que ocurre fortuitamente: tenemos la posibilidad de tomar decisiones responsables en torno a ella y para eso debemos recibir información que vaya más allá de los aspectos biológicos y métodos anticonceptivos, sino que también aborde las implicaciones de ser padres y la planificación familiar», aseguró.
Igualmente señaló que la ausencia de ESI de calidad, la poca participación masculina en la toma de decisiones familiares y un contexto en el que ha aumentado el comercio sexual y se reducen los servicios de salud sexual y reproductiva, hacen el camino más difícil para las adolescentes de las zonas rurales y poblaciones indígenas.
«Tenemos una dificultad real de acceso a métodos anticonceptivos. De acuerdo a estudios de AVESA, el 30% de las mujeres de estas zonas no tienen como adquirir métodos anticonceptivos porque priorizan los alimentos, la salud y otras necesidades… No tenemos servicios accesibles en todo el país para la salud sexual y reproductiva de la población en general, pero en particular de la población adolescente”, aseveró León.
¿Qué podemos hacer en casa?
Frente a estas carencias, Magdymar León recomendó abordar el problema desde el hogar. «Desde los grupos familiares siempre hay que orientarse a brindar la educación sexual: hablar de esto con las y los adolescentes porque realmente es un tema de vida», reflexionó.
La experta afirmó que existe una tendencia a reproducir los mitos, miedos y tabúes con los que generaciones previas han vivido la sexualidad y son transmitidos a sus hijas e hijos. «La verdad es que las personas adultas tendríamos que revisar también todas estas falsas creencias que tenemos en torno a la sexualidad para poder brindar una mejor educación sexual», expresó.
De este modo, la coordinadora de AVESA hizo una última advertencia: «Ante el vacío en educación sexual que existe, lo que ocurre es que la población infantil y adolescente recurre a la pornografía. Ese es el medio que está a la mano y muestra una sexualidad erotizada, genitalizada, con mucha violencia y que no educa de manera positiva. No le dejemos la educación sexual de nuestro hijos e hijas a la pornografía».
Magdymar León cerró la entrevista destacando que «no se trata de estar en contra de la maternidad sino de que sea una maternidad decidida, elegida y en un momento en el que yo cuente con elementos personales, económicos y familiares para llevar adelante un proyecto tan importante como darle la vida a alguien».
Con información e imagen de Unión Radio
Te invitamos a ver la entrevista completa aquí


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