Derechos Humanos de las mujeres venezolanas con VIH/SIDA en el contexto de la crisis del sector salud

En Venezuela, la emergencia humanitaria ha tenido un impacto diferenciado y a menudo devastador sobre la vida de las mujeres, tanto en su disfrute del derecho a la salud, como en el disfrute de otros derechos económicos y sociales, colocándoles en situación de extrema vulnerabilidad.

La garantía y el disfrute del estándar más alto posible de salud de mujeres, niñas y adolescentes, incluyendo su salud sexual y reproductiva, es un asunto de derechos humanos consagrado en distintos instrumentos internacionales y documentos de políticas como la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), el Programa de la Conferencia Mundial de El Cairo, la Plataforma de Acción de Beijing, y numerosas resoluciones adoptadas por órganos de las Naciones Unidas como el Consejo de Derechos Humanos (CDH) y la Comisión sobre la Condición Jurídica de la Mujer (CSW), entre otros. En razón de ello, los Estados están obligados a garantizar el derecho a la salud y todos los derechos conexos a mujeres, adolescentes y niñas, incluyendo aquellas que viven con VIH. Los Estados también están en la obligación de protegerles y garantizar su derecho a vivir libres de violencia y discriminación, particularmente aquella asociada a su condición de persona que vive con VIH/SIDA.

Las personas con VIH/SIDA se han visto seriamente afectadas por la crisis de salud, habiéndose registrado un retroceso devastador en el acceso a tratamientos, servicios, diagnósticos y atención. Las mujeres con VIH no tienen acceso a terapias antirretrovirales, pruebas diagnósticas ni a fórmulas lácteas para prevenir la transmisión vertical de madre a hijo/a tras el nacimiento, y deben enfrentar el estigma y la discriminación en establecimientos de salud.

Mientras en otros países el VIH ha pasado a ser una condición crónica de salud, en Venezuela ocurre lo contrario. En el caso de las mujeres con VIH, la carga es doble: llevar el peso de su propia condición de salud con todo lo que ello implica, y continuar ejerciendo el rol de cuidadoras que socialmente se espera de ellas. Así, deben cuidar de sí mismas y de los demás, en condiciones extremas como las que presenta la emergencia humanitaria.

Más aún, la emergencia ha empeorado situaciones de naturaleza estructural a las cuales históricamente se han enfrentado las mujeres con VIH. El estigma y la discriminación en el ámbito de la salud se han visto exacerbados por la falta de insumos tales como implementos de limpieza para garantizar la higiene en los espacios e instrumentos de atención, o los kits de bioseguridad requeridos para ser usados durante cesáreas. Esto se hace evidente en el caso específico de las mujeres embarazadas quienes son discriminadas desde las consultas prenatales hasta el momento de dar a luz. La emergencia humanitaria compleja aumenta las vulnerabilidades de las mujeres, incluyendo aquellas con VIH, empujándolas a buscar alternativas de subsistencia a través de la migración o la prostitución, y le resta calidad de vida cuando no la vida misma.

Sobre el Estado recae la responsabilidad de garantizar el derecho a la salud, y muy particularmente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con VIH, así como el derecho a la no discriminación y el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia conforme a lo previsto en el marco normativo nacional e internacional del cual Venezuela es parte. Actualmente, no existe mecanismo oficial que permita hacer seguimiento a la situación de las mujeres con VIH como la Mesa Técnica de Alto Nivel de Mujer en el marco del Programa Nacional Sida/ITS (PNSida/ITS), adscrito al MPPS que funcionó hace algunos años atrás y estaba integrada por mujeres con VIH, y representantes del MPPS, el Ministerio de la Mujer, la Defensoría del Pueblo y ONUSIDA.

Ante la emergencia humanitaria y la situación de las mujeres con VIH, la respuesta gubernamental ha sido tardía y claramente insuficiente. También del lado de las organizaciones que trabajan con mujeres con VIH se observan debilidades asociadas a la misma emergencia humanitaria (migración de activistas, condiciones de vida precarias por falta de medicamentos y alimentos, ausencia de financiamiento para actividades, dificultades para el traslado, entre muchos otros). Sin embargo, la formulación del Plan Maestro y la participación de activistas y organizaciones dedicadas al VIH/SIDA en su ejecución y seguimiento ofrece expectativas renovadas sobre el mejoramiento de las condiciones de las personas con VIH, incluidas las mujeres.

Luisa Kislinger . Internacionalista (UCV). M. Sc. en Comunicación Social (UCV). Ex funcionaria diplomática de carrera del Servicio Exterior venezolano. Activista de derechos de las mujeres.

Autor: avesa.blog

Avesa es una organización sin fines de lucro que, basada en los principios de la equidad de género y los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos, promueve el ejercicio responsable de la sexualidad desarrollando actividades de educación, investigación, atención y promoción de apoyos sociales y políticos, dirigidos a personas y organizaciones en el ámbito nacional, con efectiva participación en redes internacionales.

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