En el marco de la grave Emergencia Humanitaria Compleja que vive
Venezuela desde 2016, Oxfam y un grupo de organizaciones, dentro de las
que se incluye AVESA, desarrollaron el proyecto «Dignidad y
Empoderamiento» durante los años 2022 y 2023. Esta iniciativa buscó
fortalecer la autonomía de las mujeres afectadas por la crisis, incorporando
un componente innovador: la corresponsabilidad del cuidado como
estrategia para prevenir la violencia basada en género.
En el marco de este proyecto, en los estados de Zulia y Táchira, se impulsaron
diagnósticos comunitarios, planes de actividades y pactos locales de cuidado
que promovieron la redistribución justa de las tareas de cuidado dentro de los hogares y las comunidades. Para evaluar el impacto de estas acciones, se
diseñó un estudio de enfoque mixto, comparando a mujeres que participaron en las iniciativas de cuidado con otras que solo recibieron apoyo económico.
Los resultados mostraron transformaciones importantes. Las mujeres
fortalecieron su conocimiento sobre la violencia de género, aprendiendo a
reconocer distintos tipos de violencia y a romper con su normalización.
Además, en los grupos donde se trabajó el tema de cuidado, la redistribución
de las tareas domésticas fue más profunda y consciente, con acuerdos
familiares que redujeron la sobrecarga histórica que pesa sobre las mujeres.
La participación en actividades generadoras de ingreso también aumentó,
especialmente en Táchira, donde las mujeres lograron convertir espacios de
sus hogares en pequeños negocios y aprendieron a gestionar sus recursos con mayor autonomía. Esto no solo mejoró su situación económica, sino que
fortaleció su independencia frente a situaciones de violencia.
En el plano cultural, el proyecto sembró cambios en las percepciones sobre la
igualdad de género. Aunque las transformaciones en comportamientos
prácticos aún son incipientes, las mujeres muestran mayor autoestima,
capacidad crítica frente a los roles tradicionales y un deseo claro de construir
relaciones más equitativas.
El estudio confirma que trabajar simultáneamente el cuidado, la autonomía
económica y la prevención de violencia acelera los cambios y los hace más
sostenibles. Asimismo, evidencia que incorporar la corresponsabilidad del
cuidado no solo beneficia a las mujeres a nivel personal, sino que también
fortalece el tejido comunitario y abre caminos hacia una “Sociedad del
Cuidado”, donde la vida, la equidad y la dignidad de todas las personas
estén en el centro. Finalmente, el llamado es claro: para prevenir la violencia
basada en género de manera estructural, es imprescindible integrar la
corresponsabilidad del cuidado en las respuestas humanitarias y las políticas
públicas, fortaleciendo redes de apoyo, liderazgos femeninos y procesos
culturales de transformación.


Deja un comentario